

La semana pasada recibimos la visita de los parlamentarios de la Comisión de Educación y Cultura del Parlamento Vasco y del equipo de la Consejería de Educación, Universidades e Investigación. Fue una visita cordial que sirvió, espero, para que los legisladores que se acercaron nos conozcan mejor; tanto nuestra realidad como nuestros proyectos de futuro. Mostraron mucho interés sobre la organización interna de nuestra universidad, como nos suele suceder en todas las visitas que recibimos. Una universidad organizada de forma cooperativa y con un modelo de gestión de empresa, sin ánimo de lucro y de utilidad pública es una singularidad importante que a todos llama la atención. También mostraron su agrado al conocer los resultados obtenidos en muchos aspectos, en tan solo diez años de construir universidad; modelo educativo, desarrollo de la investigación, desarrollo de nuevas titulaciones, adaptación al EEES,…
Durante la comida, surgió un tema interesante. Como os decía, en la visita estaban presentes representantes del legislativo y del ejecutivo. Y los primeros se quejaban del escaso conocimiento por parte de la sociedad de la labor legislativa mientras el ejecutivo va copando gran parte de la presencia mediatica. Y las labores legislativas, también las de aquellos que no están representados en el ejecutivo, son fundamentales en cuanto al desarrollo de politicas, desde la normativización hasta los planteamientos presupuestarios. Por nuestra parte y para saber más del Parlamento, “conseguimos” que la presidenta de la Comisión se comprometiera a invitarnos a la “casa de todos” (que no se te olvide, Onintza!). Pero siendo el conocimiento el primer paso a dar, lo fundamental, el objetivo de todos debería ser el establecimiento de una relación (conversación) permanente entre nuestros representantes y el resto de la ciudadanía. Y, en este sentido, ¿qué hay de “política 2.0“?, ¿puede servir para acercar la “cosa pública” a los ciudadanos?








